Tribute To Al Vasquez, Robert Radi Ph.D., MBA

Robert Radi Ph.D., MBA

Al Vasquez was a friend to many and lived by the principle that friendship is cemented in substance and not in mere formalities. My life was blessed by having Al as a friend.
Al was always ready to provide an insightful advice, or a word of encouragement in the heat of the battle.  Never once was Al missing in action.  He strived to be the best he could be, as he held a burning and authentic desire to leverage his talent to better our communities and to make a difference in the lives of the people. His message was optimistic in nature as he constantly offered pragmatic solutions to the problems he exposed. That’s what made interacting with Al an uplifting experience no matter what the conditions were.  He was tenacious and he was resilient in bouncing back from setbacks. He wanted to teach others the same self-reliance through his own experiences. He made us laugh at any given opportunity, but he also reminded us about our responsibilities. Al was grateful for what he achieved and hopeful that others would carry on.
Al had the unique ability to recognize when to step in to make a difference and when it was the time to step aside, and support others. No matter if you have known Al as the boss, a mentor, a friend, a community leader, he was the same kind and honorable person to all of us, and he did have our best interest at heart. Perhaps he didn’t always tell us what we wanted to hear, but it was always with the best of intentions.  His lifework and service does certainly provide us with an understanding of what was in his big heart.
Al lived to serve a cause greater than himself and achieved true greatness in the process. While we miss him every day, as he left a void that will never be filled, it is paramount to remember our obligations to carry on Al’s legacy by leading lives of purpose and by being beacons of light and hope for our families, our professions and our communities.

Al Vásquez fue amigo de muchos, su amistad estaba basada en principios con trasfondos y no en meras formalidades, siento que mi vida fue bendecida por conocer y tener a Al como amigo.
Al Vázquez siempre estaba dispuesto a brindar su apoyo y consejo profundo, una palabra de aliento durante el fragor de la batalla, porque nunca evadía la acción. Siempre se esforzaba por ser mejor de lo que podía ser, tenía el deseo ardiente y auténtico de aprovechar su talento, para mejorar nuestras comunidades, haciendo una diferencia en las vidas de las personas. Su mensaje siempre fue optimista, ofreciendo soluciones pragmáticas a los problemas que le exponíamos. Eso nos demostró que interactuar con Al, era una experiencia edificante sin importar cuáles fuesen las condiciones. Fue tenaz y flexible para recuperarse de los reveses. Quería enseñar a otros, la misma autonomía que había logrado a través de sus propias experiencias.
Al nos hacía reír en cualquier oportunidad, pero también nos recordaba nuestras responsabilidades, era una persona muy agradecida por todos sus éxitos, tenía la esperanza que otros también pudieran lograrlos. Tenía la capacidad de reconocer cuándo se debía intervenir para hacer una diferencia, pero también, cuando era el momento de hacerse a un lado y apoyar a otros.
No importa si Usted conoció a Al como jefe, amigo, mentor o líder comunitario, siempre fue el mismo tipo de persona, sincero y honorable, porque a todos nos brindaba su apoyo, sin intereses ni mezquindades. Tal vez no siempre nos decía lo que queríamos escuchar, pero siempre lo hacía con sus mejores intenciones de ayudarnos. Su obra y servicio, sin duda, nos proporciona una amplia comprensión de lo que fue su gran corazón.
Al Vázquez vivió para servir una causa superior a sí mismo, alcanzando la verdadera grandeza durante el proceso. Le extrañaremos todos los días, intentando salir del gran vacío que dejó y que nunca se llenará.
Es muy importante recordar nuestras obligaciones, para hacer realidad el legado que nos dejó Al Vázquez: Llevar la vida con un propósito, ser faro de luz y esperanza para nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras profesiones.