Tribute To Al Vasquez

Heidi Miedecke

I first knew of Mr. Al Vasquez about 10 years ago when I moved to the desert from Orange County.  I had been in retail for several years and after closing my last store, was thinking of reinventing myself.  My family had been strong into politics and moving here I started to meet many people in political power.
That was when I first met Al.  He was very quiet and pleasant and yet I felt that there was something very strong about him.  And so, I read the paper.  My family always picked up La Prensa weekly and it was usually displayed on the coffee table on a Saturday morning.  I found inspiration in that paper as I looked to the right side of the front page and found a quiet and strong honesty with very large words that were not always in my vocabulary.  I was in awe.  I had thought that there was something to do in my life that might be important and getting to know Al through my family, reading his genuine words and learning, every step of the way, he encouraged me to go in to teaching.
Through the next few years I worked very hard to get to my destination and I set my sights high as I knew Al always did for himself and La Prensa.  I knew that teaching, as Al did for us each week, was possibly not a job that I would get a pat on the back each day, but rather the realization that giving of myself with rich text and smooth dialog would make my job very worthwhile.  So, each Saturday morning as I read the right side of the page, I marveled in truth from a very wise man who helped guide me to my own life’s work.  Thank your Al Vasquez for all that I remember and will always remember about your tenderness and solidness.  You were our teacher and guide to the future!

La primera vez que supe del Sr. Al Vásquez, fue hace 10 años cuando me mudé al desierto desde el Condado de Orange.
Yo había trabajado en ventas y después de cerrar mi última tienda, estuve pensando en reinventarme a mí misma.
Mi familia había sido fuerte en la política y al moverme al Valle de Coachella me tocó a conocer a muchas personas en el ambiente político.
Fué entonces cuando conocí a Al, una persona muy tranquila, agradable, interesante y cada sábado por la mañana lo leíamos en La Prensa Hispana.
Encontré inspiración en ese semanario, donde al mirar a la derecha de la página, encontraba honestidad en palabras profundas que no siempre estaban en mi vocabulario.
Estaba impactada, pensé que había que hacer algo en mi vida que podía ser importante, dando a conocer a Al través de mi familia.
Todos seguíamos sus originales artículos para aprender, porque en cada paso del camino nos animaba y enseñaba.
A través de los siguientes años trabajé muy duro para llegar a mi destino, puse mis objetivos muy altos tal como supe que Al siempre hizo para él y para La Prensa Hispana.
Sabía que enseñar, al igual que Al lo hacía para nosotros cada semana, no era posiblemente un trabajo donde recibiría una palmadita en la espalda cada día.
Por el contrario, me motivaba a dar más de mí mismo, con su texto enriquecido y diálogo suave, hacía que mi trabajo valiera la pena.
Así cada semana, mientras leía la parte derecha de la primer página del periódico, me maravillaba de un hombre sabio que me ayudó a guiar mi trabajo y mi propia vida.
Le agradezco Al Vásquez, por todo lo que recuerdo y por siempre recordaré su sensibilidad y solidaridad.
¡Fuiste nuestro maestro y guía para el futuro!